DE CAMINO HACIA LOS CESARES-OFQUI
«… habiendo saltado en tierra, vio que la gente que estaba alli? eran unos hombres al modo de los espan?oles pero con el pelo ma?s colorado y los ojos azules y que trai?an unas espadas muy pequen?as…y que tambie?n habi?a mujeres las cuales no traen el traje como las espan?olas que ha visto, porque traen unos jubones pequen?itos colorados y amarillos y que son tambie?n muy pelicoloradas y de ojos azules como los hombres. Y que dicha poblacio?n tiene una muralla de palos gruesos y que dentro de ella no habi?a ma?s que cuatro casas de paja y que en la muralla de palos habi?a una pieza de artilleri?a que tiene caja de guerra y trompeta y que frente a dicha muralla vio sementera de papas y otras legumbres que no conocio?, y que tienen un molino y, habie?ndole mostrado uno en esta ciudad, dijo ser como e?l y que los dichos hombres tienen muchos hombres reducidos de los de aquella isla y que tienen un gobernador que es moro y no es tan rubio como los dema?s, que trae basto?n con casquillos de plata y que en este puerto que esta? en dicha isla vio un navi?o que estaba dado fondo y que tambie?n en dicho navi?o vio tocar trompeta a medio di?a y que oyo? disparar la pieza que dicho tiene vio en el fuerte y este declarante y los dema?s se atemorizaron y trataron luego de venirse a su tierra.”